Día 15: Sanidad divina
- Pastor De Amor

- 25 ene
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Cita bíblica:
Isaías 53:5
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Para meditar:
En este tiempo de ayuno, es probable que por tu mente haya pasado algún pensamiento acerca de si podría afectar a tu salud por la falta de ciertos alimentos. Pero es importante recordar que nuestro señor Jesucristo, ganó para nosotros este importante beneficio del calvario: Sanidad divina.
Piensa en esto, si Dios es el creador de los cielos y la tierra y al llamado de su palabra dijo, sea la luz y la luz fue, y así con cada cosa existente en la tierra, no hay ningún límite para él en cuanto a nuestro cuerpo físico, por lo tanto, es necesario examinar también lo que ocurre en nuestra alma.
La ansiedad, miedo, ira, preocupación, desánimo, depresión, esquizofrenia son producto de lo que ocurre en nuestra alma y pueden ser la causa que ha desencadenado alguna enfermedad física.
Por otra parte, nuestro cuerpo aún no ha sido glorificado, por lo que está sujeto a situaciones naturales, virus, bacterias e incluso comportamientos anormales como el cáncer, y desde luego las consecuencias de malos hábitos que aún practicamos en cuanto a alimentación, descanso y otras cosas que consumimos.
En este sentido, lo primero que necesitamos sanar es acerca de cualquier incredulidad, la sanidad divina al ser un beneficio ganado por Jesús en la cruz es firme y solo tenemos que creerlo, Jesús dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23).
En el evangelio de Mateo también vemos lo que Jesús hizo en la cruz: “El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias” (Mateo 8:17). Además, es un mandamiento de nuestro señor Jesús en la gran comisión: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; …sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán” (Marcos 16:17-18).
La sanidad divina es un derecho del nuevo nacimiento, como hijos de Dios, somos coherederos con Cristo, por su llaga fuimos nosotros curados: "Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados." (Romanos 8:17), eso significa que también necesitamos padecer un poco, pero recordando su sacrificio.
Si puedes ver tu enfermedad específica puesta en Jesús en la cruz, entonces pronto serás liberado; pero si testificas que la enfermedad está en ti, en lugar de estar en Él, seguirás sufriendo.
Tienes un derecho como hijo que tu Padre celestial te dio a través del sufrimiento de Cristo, a través de su llaga, experimenta la sanidad divina y haya libertad en tu alma, de modo que experimentes este beneficio en tu cuerpo.
Preguntas para reflexionar:
¿Qué hábitos han impedido que recibas la sanidad divina?
¿Qué se ha interpuesto en tu mente para recibir este beneficio?
¿Qué enfermedad necesitas poner en Jesús?
Orar por:
Desechar cualquier raíz de incredulidad.
Para echar toda ansiedad sobre Cristo, en tal manera que seamos libres.
Por que la fe de Jesús se manifieste en nuestra vida.
Alabanza: "Me sanaste con tu bien"



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