Día 19: Trabado por amor
- Pastor De Amor

- 29 ene
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Cita bíblica:
Isaías 53:10
Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
Génesis 22:13
Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
Para meditar:
Ahora contemplamos la segunda figura de Cristo en Génesis 22: el carnero provisto para el holocausto. En Génesis 22:13, Abraham alza los ojos y ve un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos. No estaba allí por casualidad; estaba sujeto, retenido y preparado como sustituto. Aquel carnero fue provisto soberanamente por Dios, para librar de la muerte a Isaac.
Siglos después, el profeta Isaías revela con mayor claridad el significado de esta imagen al declarar: “quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento” (Isaías 53:10). Cristo, el Hijo amado del Padre, no fue sujetado por un zarzal de espinas, sino por la voluntad perfecta de Dios y por su amor eterno hacia la humanidad. Así como el carnero quedó trabado en el zarzal, el Hijo fue sujetado al padecimiento: a la cruz, al rechazo, al dolor y al peso del pecado del mundo.
El zarzal (arbusto con espinas) que detuvo al carnero apunta proféticamente a la corona de espinas colocada sobre Cristo. Aquello que sujetó al sustituto en Moriah anticipa aquello que sostuvo al verdadero Cordero en el Calvario. El Padre no omitió el castigo ni ignoró la gravedad del pecado; proveyó a su propio Hijo para que, mediante su sacrificio, nosotros pudiéramos recibir vida en abundancia (Juan 10:10).
Meditar en estos pasajes nos confronta con la profundidad del amor divino. El Dios que proveyó el carnero en el monte Moriah es el mismo que sujetó a su Hijo al padecimiento en la cruz. Allí comprendemos que nuestra salvación no fue un accidente ni un acto improvisado. Todo fue planeado por Dios.
Preguntas para reflexionar:
Cristo fue obediente hasta la muerte ¿soy yo tan obediente a Dios?
¿Actuo con amor cuando se trata de obedecer a Dios?
Orar por:
Que Dios nos enseñe a hacer su voluntad y no la nuestra.
Pedir un corazón sensible para sujetarme a mis autoridades.
Orar para vivir cada día en obediencia y entrega, siendo imitador de Cristo.
Alabanza: "La cruz"



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