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Día 2: La preeminencia de Cristo


Cita bíblica:

Isaías 52:13

He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.


Para meditar:

Nuestro Señor Jesucristo, el siervo de Dios, nos dio el mejor ejemplo de entrega al despojarse a sí mismo, haciéndose semejante a los hombres, obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Siendo Dios, no dudó en venir la tierra para ser el sacrificio perfecto, aquel cordero sin mancha, por lo cual fue exaltado hasta lo sumo, tomando la posición que se le había dado antes de la fundación del mundo, un nombre que es sobre todo nombre, de tal manera que toda rodilla se doble delante de él (Filipeneses 2:7-11).

 

Jesús está sobre todo principado, autoridad y señorío, todas las cosas están sometidas bajo sus pies (Efesios 1:20-22), de tal manera que es digno de toda honra, es nuestro Rey, el unigénito de Dios a quién le fueron dados por heredad las naciones y como posesión los confines de la tierra (Salmo 2:6-8), a él le fue dada toda potestad en el cielo y la tierra (Mateo 28:18), quién trae justicia las naciones y quién da contentamiento a Dios, en quién fue puesto su Espíritu (Isaías 42:1). Y faltaría espacio para seguir describiendo la magnificencia de Cristo.

 

Como te das cuenta, ningún presidente, gobernante o líder en el mundo está por encima de él, y si, de antemano sabemos que debemos sujetarnos a toda autoridad porque toda autoridad ha sido puesta por Dios, ¿cómo podemos llegar a pensar que podemos evadir su autoridad, de el Dios omnisciente, omnipotente, omnipresente?

 

No hay espacio para escabullirse de él, y la realidad es que ni desearlo, ya que mientras nosotros lo reconocemos y lo honramos como lo que es, hallamos seguridad, protección, cuidado.

 

Por lo tanto, en este tiempo de ayuno y meditación en la palabra, dispón en tu corazón honrar a Jesús, porque el que honra al Hijo, honra al Padre, y podemos hacerlo en formas muy prácticas:

 

Dándole gracias en todo, buscando su palabra al despertar, apartar tiempo de intimidad con él en oración, alabanza y adoración, gobernando nuestra lengua de tal manera que salga bendición, consultando con él todas las cosas, conociendo y entendiendo su voluntad, caminando con las manos y pies limpios (santidad), perdonando como él nos perdonó, amando a nuestro prójimo y aún los que se han levantado como enemigos, escuchando la guía del Espíritu Santo en todo tiempo y atendiendo a sus “sí” y a sus “no”, echando fuera toda ansiedad, todo temor y poniendo toda nuestra confianza en él, pues tiene todo el control y nada se escapa de su voluntad, sometiendo nuestros planes a los suyos y no buscando que apruebe nuestros planes.

 

Así que prepara tu corazón, de tal manera que donde quiera que estés la gente pueda reconocer que eres hijo de un Dios todo poderoso y que en ti vean, que Jesús es el Señor.

 

Preguntas para reflexionar:

  • ¿Qué cosas he puesto en mi vida antes que mi tiempo con Dios?

  • ¿A qué estoy dispuesto a renunciar para dar el primer lugar a Dios?

  • ¿Qué hábitos puedo incorporar en mi vida para exaltar Cristo?

 

Orar por:

  • Identificar cualquier cosa en nuestra vida que esté usurpando el lugar de Dios.

  • Rendir mi voluntad a sus planes.

  • Un compromiso personal de honrar a Dios por sobre todas las cosas


Alabanza: "Cristo es el Señor"

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Iglesia Cristiana Pastor de Amor / Chiclayo #640 Col. Lindavista, Ciudad de México  /  pastor.d.amor@gmail.com  /  Servicio general domingos 11:00am

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