
Cita biblia:
La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.
Más la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.
Lucas. 8:14,15
Para meditar:
No basta únicamente con ser hijo o hija de Dios, necesariamente el carácter de Cristo tiene que ser reflejado en nuestras vidas. Dios quiere de nosotros madurez; ser un hijo o una hija madura tiene que ver con nuestro compromiso con Dios. De la manera que nuestro Señor Jesús supo someter su vida y voluntad a su Padre, así nosotros debemos establecer esto como nuestra mayor meta en la vida.
Jn. 5:30 No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.
Convertirnos en discípulos de Cristo garantizará que llevemos mucho fruto
Jn. 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Porque un discípulo imita en todo a su maestro, esto dará como resultado que nuestra forma de pensar, de hablar y de actuar sea congruente con el amor que Dios nos ha dado.
Que este tiempo de ayuno nos ayude a tener claridad del fruto que estamos dando.
Preguntas para reflexionar:
¿Mi vida realmente está dando fruto?
¿Qué tanto mi forma de pensar, hablar y actuar necesita cambiar para agradar a Dios?
¿Me considero un hijo o hija de Dios maduro?, ¿Qué me falta para madurar?
Orar por:
Dejemos las obras de la carne y reflejemos cada vez más a Cristo en nuestras vidas
Que en nuestro diario caminar, nos presentemos aceptos delante de Dios
Que en nuestra vida cada día haya un mayor compromiso de agradar a Dios
Que seamos conocidos por dar buenos frutos
Alabanza: ¿Quién dices que soy?