
Introducción:
Al comienzo de este nuevo año 2025, el primer cuarto de este siglo XXI, una vez más queremos dedicar 21 días de ayuno y oración a Dios.
Lo más importante para nosotros como cristianos, es no sólo tener conocimiento de la Palabra, sino una vida de fe y práctica y creo que es a lo que se refería Pablo al escribir a los corintios cuando les dijo que él había estado entre ellos no sólo con palabras que los persuadieran a seguir un evangelio raquítico sino con manifestaciones, demostraciones, pruebas, evidencias palpables del poder de Dios y eso es lo que le hace mucha falta al pueblo de Dios.
No solamente en milagros, señales, maravillas y sanidades, sino también en una vida que demuestre el poderoso carácter de Cristo, los frutos del Espíritu Santo, para accionar y reaccionar ante cualquier reto que se nos presente, como Cristo lo hizo.
Nuestro Señor Jesucristo, al pasar tiempos de ayuno y oración, de verdadera comunión con su Padre celestial, nunca falló, nunca pecó y siempre manifestó el amor del Padre a muchos, ungido con el poder del Espíritu Santo, haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos del diablo, porque Dios estaba con él.
Isaías 58:6-12
¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.
¿Listo para iniciar esta jornada de ayuno y oración?
Alabanza: "Aquí estoy"
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