
Dejar que la verdad justa hiera nuestro orgullo
Cita bíblica:
Mateo 15:26
Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
La puerta del juicio
Una definición de juicio es la facultad del ser humano para distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo verdadero y lo falso
Dios es un Dios justo y recto, un día todos enfrentaremos al juez divino y él decidirá si somos justos o no, si nuestras obras fueron justas o no. Como cristianos estaremos en el tribunal de Cristo para recibir recompensas, galardones y coronas, si es que juzgamos bien nuestra vida y obras, de acuerdo con su palabra y nos dejamos guiar por el Espíritu Santo.
La mujer sirofenicia tuvo que reconocer y juzgarse asimisma como no digna de recibir algo del Señor y aceptar que era una perrilla que sólo podía comer migajas, y aunque fue muy doloroso el aceptar esa realidad, Cristo la alabó por su gran fe y obtuvo la sanidad y liberación del demonio de su hija.
Algo que tiene que ser restaurado en nuestras vidas, es aprender a juzgarnos a nosotros mismos, ya que las maneras del mundo han derribado esta puerta de juicio en la vida de muchos cristianos, que se ofenden porque al vivir una vida disoluta, liberal, permisiva, licenciosa, no reconocen la verdad de la palabra de Dios y de gente madura a su alrededor que les está diciendo que se están revolcando como puerca lavada y como perro que vuelve a su vómito y creen que así están bien y así debe de ser, siendo que son ovejas y deben vivir en un sacrificio diario, vivo y santo, agradando al Señor y no a ellos mismos.
Para reflexionar:
· ¿Qué tan seguido te miras en el espejo de bronce de la Biblia y haces un juicio imparcial en tu manera de vivir diaria?
· ¿Te ofendes como alguien inmaduro cuando te confrontan con la verdad?
Orar por:
· Por reconocer nuestra condición de imperfección, aunque duela hasta lo más profundo.
· Para que puedas dejar las maneras del mundo y que Dios restaure tu vida y andes por sendas de justicia, santidad y luz.
Alabanza: Rey de justicia
https://www.youtube.com/watch?v=z1UxRFh1G3U
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