
Cita bíblica:
Lucas 24:44-48
Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas.
Para meditar:
Testigo: persona que presencia o conoce de manera directa un hecho y que puede declarar sobre ello ante un juez o tribunal; que da testimonio de algo, o lo atestigua. Persona que presencia o adquiere directo y verdadero conocimiento de algo.
Usando las definiciones anteriores podemos establecer una definición de “Testigo de Dios”: persona que conoce de manera directa a Dios, que ha adquirido verdadero conocimiento de Dios y puede dar testimonio de Él ante el mundo.
En el evangelio de Lucas, capitulo 24 verso 48 Jesús les dice a sus discípulos que ellos fueron testigos del cumplimiento de todas las profecías sobre Él mismo. Parece que ellos fueron tan privilegiados en vivir junto a Jesús en el tiempo que estuvo en esta tierra, escuchar cada palabra directo de Él, mirar cada milagro, sanidad, aun haberlo visto resucitado; y podemos entender que ellos fueron testigos de Dios. Sin embargo, el privilegio no sólo es de los discípulos pues, aunque no estuvimos ahí en el tiempo de Jesús, nosotros también somos testigos de Dios, nuestra vida también ha sido tocada por su amor, fuimos elegidos para dar testimonio de su poder. Jesús está vivo y camina junto a nosotros todos los días, hablando palabras de sabiduría, haciendo milagros, sanidades, prodigios; porque Él es el mismo ayer, hoy y siempre.
Y, a pesar de ello, sé que en ocasiones parece que no vemos nada asombroso, o no entendemos lo que sucede a nuestro alrededor; no haya condenación, aun los discípulos habiendo visto cosas increíbles dudaron, incluso de su resurrección (Lucas 24). Solo necesitamos pedirle a Jesús que nos abra el entendimiento como lo hizo con ellos, y entonces, podremos ver todas las maravillas que Él hizo y está haciendo en nuestra propia vida.
Hay una parte importante de ser testigo, y es que testifiquemos; no solo a la iglesia, más aún al mundo, de todo aquello que Dios ha hecho en nuestra vida. No es necesario ser un orador experimentado, muchas veces nuestra propia actitud ante las situaciones puede dar testimonio de nuestro Dios. Te animo a que seamos un testigo de nuestro Señor, adquiriendo verdadero conocimiento de su palabra, comprobando su cumplimiento en nuestra vida y, después declaremos sobre ello ante las personas que nos rodean.
Preguntas para reflexionar:
Identifica las verdades que conoces de Dios, ¿Cuál de ellas ha hecho un cambio en tu vida?
Trae a tu memoria algo asombroso que hayas presenciado de parte de Dios, ¿Cómo estás testificando de ello al mundo?
¿Qué cosas no han cambiado en tu vida y necesitas que Jesús abra tu entendimiento?
Orar por:
Para que tu entendimiento sea abierto y puedas ser testigo de Dios.
Para que conozcas de forma personal a Dios genere un cambio en tu actuar.
Para que seas capaz de testificar sobre las obras de Dios en tu vida.
Para que tu alma recuerde siempre los beneficios de Dios, los hechos asombrosos que Él ha hecho en tu vida, y tengas fe en que Él cumplirá cada promesa que te dio, aun cuando parece que nada ha cambiado.
Alabanza: "Me asombras"
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