
Cita bíblica:
Jueces 15:9-15
Entonces los filisteos subieron y acamparon en Judá, y se extendieron por Lehi. Y los varones de Judá les dijeron: ¿Por qué habéis subido contra nosotros? Y ellos respondieron: A prender a Sansón hemos subido, para hacerle como él nos ha hecho. Y vinieron tres mil hombres de Judá a la cueva de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: ¿No sabes tú que los filisteos dominan sobre nosotros? ¿Por qué nos has hecho esto? Y él les respondió: Yo les he hecho como ellos me hicieron. Ellos entonces le dijeron: Nosotros hemos venido para prenderte y entregarte en mano de los filisteos. Y Sansón les respondió: Juradme que vosotros no me mataréis. Y ellos le respondieron, diciendo: No; solamente te prenderemos, y te entregaremos en sus manos; mas no te mataremos. Entonces le ataron con dos cuerdas nuevas, y le hicieron venir de la peña. Y así que vino hasta Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el Espíritu de Jehová vino sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos. Y hallando una quijada de asno fresca aún, extendió la mano y la tomó, y mató con ella a mil hombres.
Para meditar:
Dios usó la vida de Sansón para mostrarnos muchos errores en los que podríamos caer y sus consecuencias. Sin embargo, algo que se ha creído y enseñado mal acerca de él es que era muy fuerte.
Tanto es así que los filisteos persuadieron a Dalila para que indagara la fuente de su fuerza.
Así que podríamos imaginar a Sansón como un hombre de fuerza promedio, no muy diferente al resto de los israelitas.
Y la misma Biblia nos indica que cuando él debía enfrentar a los filisteos “el espíritu del Señor venía sobre él” y era ahí cuando hacía hazañas como matar a mil filisteos con la quijada de un burro.
Nosotros no somos más que vasos de barro, es el poder que viene de Dios sobre nosotros para que la gloria y grandeza sea del Señor (2 Corintios 4:7).
Cuando recibimos el bautismo del Espíritu Santo, Dios nos dio ese mismo poder, ya no para derrotar enemigos en la carne, sino a principados, potestades, gobernadores de las tinieblas y huestes espirituales de maldad.
No seamos como Sansón malgastando la gracia y talentos que el Señor nos ha dado, antes bien seamos siervos fieles (Mateo 25:14-30).
Preguntas para reflexionar:
¿He experimentado el poder de Dios en alguno de los dones que me ha dado?
¿Qué necesito para que esto suceda?
Orar por:
Podamos ser siervos fieles.
Experimentar y tener seguridad en los dones que el Señor nos ha dado.
Alabanza: "Jesús en el centro"
Comments