
Cita bíblica:
Santiago 4:7
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”
Para meditar:
Si alguna vez te has sorprendido haciendo lo que no quieres, es porque tu voluntad está gobernando en tu alma, incluso por sobre tu intelecto o raciocinio, y tus emociones. Por ello necesitamos tener dominio sobre nuestra voluntad, en tal manera que la sometamos a la misma voluntad de Dios.
Dios tiene una voluntad específica para cada uno de nosotros, entre lo cual podemos reconocer a través de las escrituras que primeramente es vida y vida en abundancia, que seamos libres de cualquier atadura de pecado, de nuestra propia concupiscencia e incluso de las asechanzas del diablo, quién sabemos que anda como león rugiente buscando a quién devorar.
Sin embargo, Jesús nos dio ejemplo al someter su voluntad completamente a su Padre, ante las circunstancias más difíciles, aún estando a punto de enfrentar la propia muerte, la separación del Padre.
Al someterte a la voluntad de Dios, hasta el diablo huirá, Jesús venció con la misma muerte a quién tenía el imperio de la muerte (Hebreos 2:14). Manifestar el poder de Dios no es levantar la voz o hacer un alarde de su magnificencia, cuando dispones tu corazón en una actitud sumisa (sin resistirse), buscas la voluntad de Dios y entras en ella, podrás ver el poder de Dios en acción.
De esta manera tendrás la firmeza para resistir los embates del enemigo, pero al estar bajo la protección de estar en su voluntad, verás como el mismo diablo huye. Para hacerlo, lee su palabra, ora en entendimiento y ora en otras lenguas y deja que sea tu espíritu el que ore.
Preguntas para reflexionar:
¿Qué aspectos de tu vida te han impedido reconocer la voluntad de Dios?
¿Cuándo fue la última vez que reconociste que el poder de Dios obró al entrar en su voluntad?
¿Cómo podrías tener una actitud sumisa para someterte a su voluntad?
Orar por:
Plena disposición para buscar la voluntad de Dios.
Que sea quitada cualquier cosa que estorbe para tener una actitud sumisa ante su voluntad.
Por tener plenitud por vivir en la voluntad de Dios para que el poder de Dios se manifieste de manera que el diablo huya.
"Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad." Mateo 26:42
Alabanza: "Tu voluntad"
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